lunes, 22 de febrero de 2010

Cuando alguien te siente.


El mundo se calma, todo se inclina hacia ti, todo suena profundamente sencillo, no me molesta los comentarios, no oigo nada, y sólo me dejo abrazar por tus pensamientos.

Como desprenden tus palabras, como muere la tristeza, porque de pena se va, y con una música de fondo no tan improvisada, de pronto a escondidas, comienza a danzar la niña bailarina, aquella que todo suena y nada molesta, aquella que prefiere caminatas sin cesar, y cambio las quejas y muecas por un salón de risas, aquella que no permite que me dé al olvido, si no , que le gusta perderse conmigo.

Y con un atuendo nada formal pero muy casual juntamos a imponer la clase de un estilo divertido y galán, por así decirlo es más que pertenecer al movimiento pendiente a esta clase de época.

-¡Qué gran vestido tenía esa noche!...-¡Qué manera de enredar mis manos en sus cabellos!, me eleve tan grande que ni yo mismo sentí cuando había despegado,- y no quisiera enredarme en el vicio al que acostumbro cuando hablamos de ti-. No quiero enfrentarte a cuestas, porque prefiero hacerlo cuando esto convenga, como dices a tu lado soy como quiero ser, y contigo suelo ser así el pinto para pintar el cielo aún más azul.

Con el viento y canto de los locos que nos ven pasar, me tienta a ser un actor al cual sabes besar.

El día está comenzando las luces comienzan a salir, y yo alistando cosas debo partir, pero tan sólo moriría si no estuvieras aquí, que día más estresante se vuelve si no has de estar aquí

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