miércoles, 21 de octubre de 2009

Una estrella del atardecer.


He recorrido muchos viajes y tan sólo para poder llegar hasta aquí, he visto varias personas desaparecer al lado.

Y pues también tuve que verme varias veces y pensar que estaré listo para verte y que el frío que sucede antes de nuestro encuentro, no sería suficiente para impedir mil emociones, y sólo he aprendido a reír y pensar en todo.

Y verte cruzar la pista y el sol encendiendo todo a su paso, me he sentido con la necesidad de decirle muchas cosas.

Verme vestido de una sonrisa y un gesto tuyo; hace supremo mi tarde de infinitas miradas.

Y como la suavidad del algodón, así sentía sus manitos juntarse a las mías como dos auroras, así sentí perder esa mirada junto a la mía, sentí la risa en ella.

Y que al despedirse de él, las emociones logran controlarlo al sonrojarse, y saltar de una risa o el inquieto movimiento de sus manos; y emprender rumbo a eso que significa ilusión, dejar de volar para seguir soñando viendo terminar el atardecer iluminado por una estrella.

Y en una nube hacer soñar.

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