martes, 28 de septiembre de 2010

Eso que somos para ti.


Detrás de un soplo en el recuerdo de una noche, aún sus lágrimas caen, aún piensa en un fin de semana pegado de muchos recuerdos, pues total su vida muchas veces fue muy frágil, siempre hubo la invitación. Pero nunca la acepto, y después de años, después de varias caídas emocionales después de varias charlas, te mire a los ojos.

Sentí tu presencia en mis manos, sentí que el corazón se me desesperaba, sentí como si volaba y te veía de guardián de la luna y la noche, te sentía todo poderoso en guitarra, te sentía tan poderoso y especial en voz, sentía que nunca te fuiste que siempre estuviste cuidándome.

-Yo nunca me fui.-¡Siempre estuve ahí para ti, y tuve muchos planes para ti!.

No es casualidad que vengas a mí, ni destino que te coja, es mi mano la que quiere tocar tu corazón y es mi amor que quiere abrazarte para nunca dejarte ir.

Dichoso seas cuando abras tu corazón, dichoso seas cuando lloras porque ese corazón dejo de ser duro, para convertirse en liviano y amoroso, dichosos aquellos que dejan que sople sus corazones.

Y entonces una vez más, vi corazones desvaneciéndose, orgullosos llorando, pidiendo amor por miles, y con ellos tu caminabas.

Y acompañando a esa melodía que desde el primer día. Te vi sonreír delante mío feliz porque todos habíamos ganado un siervo mas para ti.