La noche me ha tomado por sorpresa, no he esperado menos de ello, mi cuerpo aún esta rasgado con sus manos, estoy dolido más que físicamente, estoy con la sensación que aún sigo pegado a su cama.
Y con ese olor que su cuerpo me ha dejado, que por más pequeño que haya sido el lugar, mi mente ha despertado, y la cama ha dado las pausas más apropiadas que sólo se dan cuando uno es tan inexperto, cuando no hay nada en la vida que duela más que la soledad, ¡Qué fría es está calle.!
He seguido caminando y con el pasar de las cuadras, siento que las fuerzas me vencen, ciento que mis ojos quieren perder la visión, siento que los edificios son gigantes caminando conmigo, uno a uno se van perdiendo y para mi uno a uno se van cayendo, y yo sólo camino y no me pierdo, porque estoy iluminado con el gran faro de la ciudad, pero este también juega a errarme en mi camino, y aquellos gigantes del cual hable van poniéndose enfrente mío y es luego donde pauso mis sentidos y me enfrasco por el sonido de la noche.
Y no quiero retroceder mas por aquella maldita ciudad, veo gente tirada en el suelo, ello no son como los gigantes ni tampoco se iluminan por aquel faro,
<<>>.
Ellas que si bien no tienen esa luz, tienen el brillo que agita los cuerpos y sensaciones de aquellos que caminan también igual que yo,<< Pero son ellos los que tienen rumbo y no guardan el frio que yo llevo, con esta cargada ciudad>>.
¡Carajo!, que inútil me he vuelto hasta para poder seguir sólo, ¡Que cojudez por no prestarme y echarme junto a esos gigantes!, y que poco a poco mi visión me juega a creer que estoy cerca del faro, y me tiento no sólo por ir allá, si no porque a cada paso que doy, la ciudad es como un túnel, y qué abismal es este recorrido, me pego un grito de libertad, con que sonido ahora acaba el recorrido, si ya no hay mas frio que estar envuelto en la impotencia de salir de este túnel.